5 datos curiosos sobre el lado oscuro de los seres humanos

El lado oscuro de los seres humanos comprende esquemas y dinámicas mentales que de forma racional rechazamos, pero por las que tenemos una inclinación marcada.

Un error común es creer que los seres humanos somos una realidad transparente y de una sola dimensión. Las ciencias que estudian la mente han mostrado que no es así. El lado oscuro de los seres humanos está presente en todos, aunque no siempre se manifieste.

Muchas veces a lo largo de la historia se ha mostrado que el lado oscuro de los seres humanos puede emerger en contextos específicos. Hay que ver lo que ocurre cuando las personas son llevadas a extremos de miedo, de ira o de poder sobre otros. Gente encantadora a veces se vuelve monstruosa.

Los límites de la moralidad también son posibles en nuestra naturaleza. Muchos creen que no podrían robar, matar o infligir daño a otros, pero en ciertas circunstancias lo hacen, incluso sin ningún remordimiento. El entorno y lo simbólico de lo prohibido y lo permitido termina imponiéndose. Veamos cinco datos que nos hablan sobre ese lado oscuro de los seres humanos.

Hombre soy, y nada de lo humano me es ajeno”.

-Terencio-

1. Nos deshumanizamos con facilidad

Uno de los datos más sorprendentes sobre el lado oscuro de los seres humanos es la facilidad con la que nos deshumanizamos. Muchas personas que se consideran “buenas” se vuelven completamente insensibles en ciertos contextos.

Es muy común que cuando prima la inseguridad en las calles, una gran cantidad de personas pasen de largo al ver a una persona sin hogar que está lastimada o herida. Si hay un niño hermoso y bien vestido llorando solo en la calle, habrá más personas dispuestas a ayudarle que a un niño en las mismas condiciones, pero que sea pobre, de otra etnia o con una apariencia más desaliñada.

2. Tendemos a ser dogmáticos: el lado oscuro de los seres humanos

Varios de los sesgos cognitivos del ser humano muestran que somos propensos a adherirnos a creencias y mantenernos en ellas, aunque tengan bases muy endebles o incluso haya pruebas de que no son ciertas. Pareciera que nos encanta tener la razón y si no la tenemos, nos las arreglamos para hacer creer que sí.

En esta línea, contamos con el sesgo de confirmación, el sesgo de falso consenso o el sesgo de autoservicio. Todos ellos son vueltas a la tuerca para afianzar las hipótesis u opiniones de partida. Esto muestra una fuerte tendencia al dogmatismo, antes que personas con pensamiento abierto.



3. Preferimos electrocutarnos antes que sentirnos solos

Un estudio llevado a cabo por investigadores estadounidenses, y publicado en la revista Science, mostró que muchas personas prefieren recibir descargas eléctricas antes que permanecer tiempo reflexionando en soledad. En sucesivos experimentos se les dividió en dos grupos o condiciones: a unos se les pidió que estuvieran solos durante 6 minutos y a otros durante 15 minutos. A veces en una habitación sin amueblar o decorar, otras en su hogar o en otras locaciones.

A más de la mitad de las personas les resultó difícil permanecer solas. Los investigadores les propusieron que, si se hastiaban, pulsaran un botón para recibir una descarga eléctrica. Más de la mitad lo hicieron. Por lo tanto, preferían ese estímulo doloroso antes que seguir a solas con sus pensamientos.

4. Somos unos hipócritas morales

El efecto actor-observador, también conocido como sesgo actor-observador, muestra otra de las facetas del lado oscuro de los seres humanos. Se trata de un fenómeno por el cual tendemos a atribuir las razones de nuestra conducta a factores situacionales o externos. Ahí somos el actor.

Sin embargo, cuando fungimos como observador, es decir, a la hora de juzgar la conducta de otros, creemos que los demás actúan de una determinada manera motivados o condicionados en esencia por sus características personales. Dicho de otra manera, el comportamiento propio se explica por factores ajenos a nuestra propia intencionalidad o responsabilidad. En cambio, los demás no tienen justificación alguna.

5. Somos propensos a trolear

En la jerga de Internet se le llama trol a una persona que publica mensajes que están fuera de lugar o son inconvenientes, solo con la intención de molestar a los demás en el marco de las redes sociales. Hablamos de un comportamiento que puede llegar a ser muy ofensivo.

En uno de sus informes, Twitter reveló que cuando sus usuarios están de mal humor tienden a trolear o a involucrarse en situaciones de troleo. Es como si quisieran exportar su malestar, o bien, impedir que otros estén bien cuando ellos no lo están.

El lado oscuro de los seres humanos existe y es una realidad. Por fortuna, también en todos hay un lado claro y brillante. Cuanto mejor nos conocemos y comprendemos, más posibilidades tenemos de dar luz en lugar de quitarla.

Edith Sánchez

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