Cómo resolver los conflictos de pareja de forma eficaz según la psicología

A veces, aplazar una discusión a un momento del día en que estemos más despejados puede ayudarnos a resolver mejor los conflictos que surgen en la relación de pareja. Conozcamos más consejos para lidiar con dichas situaciones.

“¿Ya estás con eso otra vez?”, “es que tú solo te das cuenta de las cosas que te convienen”, “contigo no se puede hablar, decides lo que te parece y ya está”. Puede que a muchos nos suenen estas situaciones. Son momentos de tensión y desencuentros que terminan a a menudo en lágrimas, gritos y horas de silencio. Resolver los conflictos de pareja de forma eficaz es un arte que todos deberíamos aprender.

Ahora bien ¿por dónde empezar? El primer paso sería nada más y nada menos que tomar conciencia de algo: se nos da muy mal discutir, somos poco hábiles en eso de gestionar diferencias y manejar conflictos. Las discusiones no son campos de batalla, son escenarios en los que hacer del diálogo una herramienta de conocimiento, de acuerdos y alianzas de presente y futuro.

Ahora bien, el problema más evidente en esta materia relacional son las emociones. Un desencuentro, una diferencia o una llamada de atención puntual puede hacer que afloren las emociones más incómodas. De pronto, nos vemos atenazados por la decepción, la frustración e incluso la rabia. “¿Cómo puede decir o hacer esto?” -pensamos-. Y al instante, el diálogo deja de ser útil para volverse acusatorio e infértil.

Veamos, por tanto, una serie de estrategias básicas que pueden ayudarnos en estas situaciones.



Claves para resolver los conflictos de pareja de forma eficaz según la psicología

Si nos preguntamos cuál es el problema más recurrente en una relación de pareja, es probable que muchos conozcan ya la respuesta: la comunicación. De algún modo, a través de este canal trascienden infinidad de dimensiones. El respeto, la capacidad de empatizar y comprender, la habilidad para focalizarse en el acuerdo y no solo en las diferencias, etc., son áreas que hacen más hábil el arte de comunicar.

Ahora bien, algo que sin duda sabemos es que son muchos los hombres y mujeres que carecen de habilidades para resolver los conflictos de pareja de manera eficaz. Estudios, como el realizado en la Universidad Estatal de Nueva York (Stony Brook), nos recuerdan algo muy básico que nos sirve de punto de partida.

El éxito y la felicidad de una pareja no parte de la ausencia de problemas, sino de la habilidad para gestionarlos de manera adecuada. Analizamos una serie de claves que nos ofrece la psicología.

Anatomía de las peleas: ¿qué las suele desencadenar?

Por lo general, los conflictos en las parejas casi siempre siguen un patrón. Por decirlo de manera sencilla: hay ciertas cosas que siempre actúan como mecha para la discusión, la crítica, el reproche y el desencuentro. Aún más, es común que existan una serie de problemas centrales que son la raíz de nuestros problemas.

Puede que uno sea demasiado celoso y el problema resida en su inseguridad. Cabe la posibilidad de que el problema lo tengamos en el estrés que nos rodea, en el trabajo o la falta de él, en la casa, en los hijos si los hay, en la falta de tiempo.

Lejos de construir puentes para resolver, deconstruimos a través de la crítica, la amenaza y el reproche que duele. Es necesario identificar esos puntos rojos que ocasionan nuestros conflictos.

Ahora no, mejor cuando estemos más relajados (programar tiempos para la discusión)

Hay instantes en que casi, sin darnos cuenta, estalla la tormenta perfecta. La discusión se inicia, por ejemplo, al volver del trabajo, justo cuando estamos más cansados, justo cuando en nuestra mente se arrastran también los problemas laborales. Debemos ser conscientes de algo muy simple: cuando las emociones están a flor de piel dejamos ir los comentarios más desacertados.

Seamos prudentes. Una de las mejores formas para resolver los conflictos de pareja de forma eficaz es saber elegir el momento. En ocasiones, posponer una conversación nos permite ver la cosas con  mayor claridad y resolverlas de manera exitosa.

Te quiero y quiero resolver esto, pero dame solo 10 minutos

¿A quién no le ha pasado alguna vez? En medio de una discusión con alguien es muy probable que en un momento dado, nos sintamos bloqueados. Son instantes en los que las emociones vuelven a hacer acto de presencia con gran intensidad y entonces dejamos incluso hasta de escuchar al otro.

Si anteriormente recomendábamos elegir un buen momento del día para tener esa conversación difícil, también debemos tener presente esta estrategia. Pedirle a la otra persona que nos dé 10 minutos para nosotros solos también es útil, emocionalmente inteligente y válido para volver con mayor calma a esa conversación.

Hagámoslo además de manera afectiva, basta con decirle al otro algo como: “te quiero y deseo resolver esto, pero necesito 10 minutos”.

Propuestas en lugar de críticas, solicitudes en lugar de reproches

A la hora de resolver los conflictos de pareja de forma eficaz, debemos hacer uso de un enfoque resolutivo, útil y positivo. ¿Qué significa esto? Implica que si nos centramos solo en reprochar al otro lo que hace mal o en criticar lo que no nos gusta, no avanzamos.

Por lo tanto, debemos ser capaces de proponer y solicitar: “me gustaría que decidiéramos a partir de ahora las cosas entre los dos. Te propongo que cuando te moleste algo, me lo digas y no te lo guardes para ti mismo”.

Escuchar sin interrumpir y preguntar para entender

Pocas cosas son más complicadas en medio de una discusión que escucharnos mutuamente sin interrumpir. Ahora bien, debemos entrenarnos y habituarnos en la habilidad de la escucha activa y paciente. Eso significa que es necesario escuchar al otro con atención dejando que exprese todo lo que quiera y necesite.

Más tarde, en lugar de caer de nuevo en el “es que tú, es que para ti…” es bueno recurrir a la pregunta constructiva. “Me dices que no te presto atención ¿qué es lo que hago exactamente para que te sientas así?”.

Estas estrategias nos permitirán valorar más la situación de uno y otro para tomar mejores decisiones más acertadas.

Aprender a pedir perdón para resolver los conflictos de pareja de forma eficaz

Pedir perdón es un acto de respeto, hacerlo bien, una virtud. Porque no todos “lo siento” son válidos cuando discutimos con nuestra pareja y tomamos conciencia de algo que hemos hecho mal. Lo adecuado, lo esperable, es procurar que esas disculpas lleguen de manera auténtica al otro y que además expliquemos qué sentimos haber hecho mal y cómo vamos a mejorar esa situación.

Para concluir, siempre estamos a tiempo de integrar estos recursos y habilidades con nuestra pareja en el día a día. La voluntad por aprenderlas y el deseo de aplicarlas mejorará de manera notable nuestra relación.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater

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