El mundo necesita más besos

Decía Cyrano de Bergerac que un beso es un secreto que se revela en los labios. Esta muestra de afecto debería estar más presente en nuestras vidas. Al fin y al cabo, en pocos idiomas bailan tanto las emociones y esa pasión que nos hace sentirnos vivos, creativos y felices.

Cada 13 de abril se celebra el día internacional del beso. A pesar de que esta fecha no tiene la trascendencia comercial o cultural de San Valentín, no deja de ser un momento idóneo para reflexionar en más de una idea. Una que podría resumirse en un sencillo mensaje: nuestro mundo necesita más besos, más muestras de afectos y más de ese poder que emana de los sentimientos, del aprecio y por supuesto, del amor.

Bien es cierto que vivimos una etapa complicada. Es verdad que entre nosotros se han impuesto las distancias, que los abrazos están prohibidos y que el simple contacto físico entraña un peligro que jamás hubiéramos imaginado. Sin embargo, aun así, sabemos que volverán los días en que las muestras de afecto serán constantes (y más significativas que nunca).

Al fin y al cabo, somos mucho más que seres sociales. Somos seres emocionales que entienden el mundo y la vida a través de los sentimientos. Un abrazo, un beso o una simple caricia es mucho más que dos pieles encontrándose. Es un idioma lleno de significados. Es un modo de trascender más allá de uno mismo para fundirse en el otro y comunicar sin necesidad de palabras.

El día del beso, debe sin duda invitarnos a valorar mucho más este universo de sentidos, sentimientos, intimidades y lenguajes.



El mundo necesita más besos

Explicaba Herman Hesse en uno de sus libros que no había nada tan exquisito como ser besado. De pronto, todos los anhelos y sueños despiertan, todo el ser interno se transforma y el mundo adquiere pleno sentido.

Evidentemente, solo los poetas y los escritores pueden dar con las palabras exactas para enhebrar cada sensación, pensamiento y emoción contenida en esta experiencia.

Asimismo, no podemos dejar de lado el mundo del arte y esas obras que siempre nos encandilan. Imposible olvidar el Beso de Gustav Klimt, el de Los amantes de René Magritte o esa escena delicada y exquisita que pintó Francesco Hayez en 1859, titulada cómo no, El beso. En estos lienzos, como decía Pablo Neruda queda patente lo que uno calla y termina expresándose en un gesto cargado de pasión y verdad.

El mundo necesita más besos. Y no solo por ser el idioma de la intimidad entre dos amantes. Ese acto es un detonante que nos convierte en seres apasionados, y pasión, es lo que necesita sin duda nuestra realidad, nuestro día a día.

Necesitamos inspiración y ese impulso que solo las emociones intensas propician, anhelamos un presente y un futuro donde el amor, el afecto y los sentimientos sean más puros, creativos y orbiten en cada tarea y propósito.

Besos que transforman, besos que hacen de ciertos momentos instantes eternos

Nuestra cultura nos enseñó de niños que hay besos que transforman ranas en príncipes. Aprendimos que un beso de amor verdadero despierta a bellas durmientes y que todo final feliz se sella con un beso en los labios. Más adelante descubrimos que la vida real era algo más complicada pero toda esa complejidad, la hace más viva e interesante que los propios cuentos de hadas.

Nos dimos cuenta de que no todos los besos son agradables y que los primeros nunca se olvidan. Algunos son tímidos, otros robados, los hay furtivos, de buenos días y buenas noches y, sobre todo, los hay apasionados. De esos que convierten momentos casuales, en instantes eternos en nuestra memoria.

El mundo necesita más besos de estos últimos. No importa si después no hay un cuento de hadas y la experiencia se queda en un breve capítulo, en una noche de verano. Hay historias que merecen vivirse, porque un beso es tinta indeleble en nuestra memoria emocional, algo a lo que siempre podemos volver para inspirarnos.

El mundo necesita más besos y muestras de afecto

Cada 13 de abril se celebra el día internacional del beso y se aprovecha casi siempre para organizar un concurso. La idea es superar el récord de una pareja Tailandesa que hace varios años logró un récord: el beso más largo de la historia, con 58 horas de duración.

Esta vez, y debido a las actuales circunstancias, no se podrá organizar este evento, al menos de manera pública. Ello no quita que cualquier pareja pueda superar esa marca en la intimidad de su casa. Ahora bien, más allá del detalle, no podemos negar que vale la pena hacer una pequeña reflexión sobre la necesidad de ampliar este tipo de lenguaje emocional.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater

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