Estudiar algo con futuro o algo que me gusta

En algún momento de su vida académica, casi todo estudiante tiene que tomar una decisión: decantarse por la senda en la que piensa que encontrará trabajo o por aquella que realmente le apasiona, pagando el precio de un futuro más incierto.

Una de las cuestiones que podemos plantearnos a la hora de elegir estudios tiene que ver con una dualidad enfrentada: apostar por lo que nos gusta o por aquello en lo que hay más trabajo. Si miramos al mercado laboral más de cerca, nos daremos cuenta de que en la actualidad han desaparecido muchas de esas opciones seguras que antes podíamos estudiar. Así, cada vez es menos cierto eso de que un título te asegura un trabajo.

Hagamos lo que hagamos, es importante tener en cuenta que las decisiones que tomamos en nuestra vida laboral y profesional en muy pocas ocasiones son irreversibles o improductivas. Puede ser que no nos salga bien o que no encontremos el “trabajo de ensueño”, pero es complicado que apostar por una vocación termine siendo un error.

Estudiar algo con más opciones de futuro

En todas partes existen estudiantes que se preguntan qué harán en el futuro y que no saben por dónde empezar. Cuando padres o profesores intentan orientarles a menudo lo que hacen es alejarles de sus verdaderas aptitudes: dan por sentado que el éxito es más probable en el seno de las profesiones más tradicionales.

Lo cierto es que, en el concepto actual de bienestar, el trabajo no solo está para ganar dinero; pasaremos buena parte de nuestra vida en él y nadie quiere ser infeliz buena parte de su vida.

Mucha gente se matricula en Medicina o elige una especialidad, una vez terminada la carrera, para ganar dinero. Este tipo de orientación es especialmente trágica en aquellas profesiones que son más vocacionales.

Estudiar lo que te gusta

Estudiar algo que te apasiona y encontrar un trabajo que te guste facilita que cada mañana te levantes motivado para disfrutar del día, algo que te da fuerzas para que te conviertas en una mejor versión de ti mismo.  Te sentirás bien y esto te llevará a ser una persona feliz, realizada y plena, ya que quien ama su trabajo nunca deja de hacerlo.

Quizás pienses que corres el peligro de equivocarte. Sin embargo, no olvides que todas las experiencias, ya sean buenas o malas, van ayudarte a evolucionar. Vale la pena apostar por aquellos estudios que te gusten; siguiendo la estela de Confucio: si lo haces, cuando consigas un trabajo en este ámbito es probable que ya no tengas que trabajar ni un día más.

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

-Confucio-



Orientación vocacional

En la escuela es donde los estudiantes construyen, de un modo casi definitivo, los planes de su vida futura, tanto profesional como personal. Hay muchas personas que no conocen sus talentos ni sus pasiones/vocaciones. En este sentido, profesores y orientadores son ejes vertebrales para este conocimiento.

Para orientar a los jóvenes hay que tener en cuenta sus intereses y preferencias, como sus habilidades, características y capacidades personales. También es importante que conozcan el estado del mercado laboral actual y las posibles profesiones de futuro que se van a adaptar mejor a la proyección de su perfil.

Educar en creatividad

En la actualidad, las empresas afirman que necesitan personas creativas y capaces de pensar más allá de lo establecido. Buscan personas que sean capaces de generar respuestas más eficientes a determinados problemas u obstáculos, de manera que sus aportaciones les den ventaja frente a la competencia.

Un empleado valorado es aquel que hace a una empresa más competitiva dentro de sus nichos de mercado, ya sea directa o indirectamente.

Por eso, es tan importante crear marcos en las escuelas en los que cada persona se sienta inspirada para crecer creativamente. Necesitamos asegurarnos de que todas las personas tienen la oportunidad de hacer lo necesario para descubrir lo que les apasiona.

Educar en creatividad es la única forma de prepararnos para un futuro completamente desconocido.

Un futuro incierto

La tecnología avanza a pasos agigantados y lo hace a la vez que cambia el mercado laboral. En un futuro próximo, nacerán profesiones que hoy no existen y otras sufrirán grandes cambios o adaptaciones. Si miramos atrás, nos daremos cuenta de que esta es una dinámica ya iniciada: algunos de los empleos más demandados hoy en día no existían hace pocos años.

De alguna manera, parece haberse abierto un precipicio entre la formación y lo que necesitan las empresas. Dicho de otra manera, buena parte de la oferta actual en cuanto a formación responde a necesidades que ya están cubiertas y no responde a aquello que necesitan las empresas.

El único modo de prepararse para un futuro incierto es aprender a disfrutar de los cambios. Es probable que en nuestra vida laboral lleguemos a trabajar en diferentes empresas y que incluso lleguemos a desempeñar puestos de trabajo muy distintos.

Si estudias lo que te apasiona y consigues un trabajo que te guste, esta adaptación será más sencilla: contarás con la pasión para adaptarte a los cambios.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga Laura Gómez Domínguez

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