La distancia social en tiempos de coronavirus

En tiempos de coronavirus, la distancia social es una obligación. De alguna manera tenemos que enfrentarnos al desafío de compensar los efectos perjudiciales de esta medida. ¿Cómo hacerlo?

¿Cómo afrontar el aislamiento social? ¿Cómo gestionar lo social cuando acabe el confinamiento? ¿Qué importancia tiene la interacción en la salud? La distancia social está presente en diversos países como medida para afrontar la crisis por el coronavirus.

A través de este artículo, exploramos la importancia de lo social para la salud. Partimos de una visión optimista, creyendo que es posible compensar, al menos de manera parcial, los efectos desagradables de tener que mantener una distancia social.

“Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios”.

-C.S Lewis-

Importancia de la interacción social para la salud

La Organización mundial de la salud (OMS) define la salud como el bienestar psicológico, físico y social. Una definición que, por los términos de calado que aparecen en ella, ya anticipa la importancia del concepto.

Por otro lado, la salud social está asociada a cómo nos relacionamos con los demás. Así, no solo tiene que ver con la capacidad de establecer relaciones sociales satisfactorias, también con la adaptación a los desafíos del entorno.



Según la OMS, hay determinantes sociales de la salud. Son los siguientes:

  • El contexto socioeconómico y político.
  • Los determinantes estructurales.
  • Los determinantes intermediarios.

Estos aspectos tienen que ver con la posición y cohesión social, los factores biológicos, conductuales y psicosociales, la distribución de la salud y el bienestar y la educación, ocupación, ingresos, sexo, y raza. Entonces, una de las tareas para propiciar el bienestar social es una acción multisectorial.

Además, el bienestar social está compuesto por las siguientes dimensiones, según Amalio Blanco y Darío Díaz sugieren en su artículo publicado en la Revista Psicothema:

  • Integración social. En buena medida, depende de la calidad de las relaciones que sostenemos con la comunidad y la sociedad.
  • Aceptación social. Es necesario estar y sentirnos pertenecientes a un grupo, pero para que propicie el bienestar debe contar con al menos dos de las siguientes cualidades: disfrute, actitudes positivas hacia los otros, confianza, aceptación, y amabilidad.
  • Contribución social. Consiste en la confianza en los otros y en nosotros, acompañada de la satisfacción con la vida.
  • Actualización social. Se trata del bienestar relacionado con las instituciones y la sociedad como entes dinámicos, que se sincronizan para cumplir metas que nos beneficien.
  • Coherencia social. Consiste en la capacidad con la que contamos para entender la dinámica social.

Ahora bien, el bienestar social, desde una perspectiva psicológica tendría que ver con dos tipos de tradiciones, aquellas centradas en el bienestar psicológico que va en sintonía con el desarrollo personal y la forma de afrontar metas vitales; y con las que hacen hincapié en el bienestar hedónico y subjetivo.

¿Por qué sí podemos afrontar la distancia social?

Si bien es imprescindible para nuestra salud el ámbito social, recordemos que el aislamiento social no es sinónimo de pérdida de nuestra salud social. Simplemente, se trata de hacer hincapié en una nueva de interacción, pero la distancia física, no implica que dejemos de estar conectados.

Podemos afrontar la distancia social porque somos capaces de adaptarnos a nuevos entornos. De hecho, como seres humanos, durante siglos y siglos de evolución lo hemos estado haciendo, solo que quizá no seamos tan conscientes de ello.

Si bien no podemos controlar todos los aspectos que tienen que ver con el bienestar social, sí podemos actuar de manera directa o indirecta sobre casi todos. Por ejemplo:

  • El entorno físico. Aunque no podamos salir cuando queramos, si podemos hacer de nuestra casa un maravilloso lugar para estar.
  • La calidad de acción. Significa la aptitud para la vida.
  • La calidad de vida. Tiene que ver con la satisfacción personal.

En gran parte depende de la perspectiva que le pongamos. Se trata de propiciar los factores que favorecen nuestra calidad de vida, teniendo en cuenta los recursos con los que contamos.

Entonces, el bienestar social tiene que ver tanto con aspectos objetivos como subjetivos que no pueden ignorarse. Así lo sugiere Bernardo Pena-Trapero en su artículo “La medición del Bienestar Social: una revisión crítica“, publicado en la Revista Estudios de economía Aplicada.

Estrategias para combatir la angustia ante la distancia social

Aunque la crisis por el coronavirus está activa, ya se han realizado diversas investigaciones al respecto, incluyendo las que se enfocan en el bienestar social.

Richard Armitage y Laura B Nellums (2020), por ejemplo, se aproximan a las consecuencias del aislamiento en las personas mayores y sugieren que una forma de afrontar el malestar que puede causar es aprovechando las redes de apoyo social a través de las tecnologías en línea y soportándose en las intervenciones psicosociales y teniendo en cuenta estrategias de prevención.

A continuación, te mostramos otras estrategias.

  • Hacer uso de la tecnología. Actualmente hay diversas plataformas que nos permiten comunicarnos con los demás, usemos la que más sintonice con nosotros.
  • Cultivar las relaciones. Si bien estamos pasando por un momento difícil, recordemos que los demás también lo están haciendo, no nos alejemos; más bien veamos cómo nutrir las relaciones, aunque estemos lejos físicamente.
  • Apoyemos a las pequeñas empresas. Pidiendo algo a domicilio, que también nos puede servir para interactuar con los demás, por ejemplo, teniendo un detalle.
  • Autoconociéndonos. Es importante relacionarnos con los demás, pero para hacerlo de forma asertiva necesitamos profundizar en nosotros.
  • Seguir una rutina. Esto ayuda a mantenernos en el momento presente y así no propiciamos los pensamientos auto destructivos.
  • Ponernos citas. Con nuestros amigos, pareja, familiares, etc. Incluso, podemos quedar para comer, aunque cada uno desde su casa.
  • No saturarnos. Relacionarnos está bien, pero hacerlo como una obligación o de forma excesiva puede llevarnos a un gran estrés. Seamos mesurados.
  • ¡No a las relaciones tóxicas! No debemos relacionarnos porque sí, más bien escojamos personas nutritivas para nuestra interacción, solo con este tipo, potenciamos nuestro bienestar.
  • Hacer lo que está a nuestro alcance. Hay otros factores que influyen en el bienestar social, pero si no dependen de nosotros o están pausados por un tiempo, centrémonos en lo que sí podemos hacer.
  • Pedir ayuda. A un profesional si queremos potenciar lo mejor de nosotros o una guía para resolver nuestros problemas.

Por otro lado, seamos resilientes, veamos esta situación como un gran aprendizaje y oportunidad de ocuparnos de nosotros y valorar cada instante como si fuera un tesoro.

Sobreponernos a los problemas no significa pasarlo siempre bien; en cambio, sí salir adelante tras expresar y abrazar nuestras emociones, pensamientos y acciones, para luego soltarlos y dejar fluir.

En suma, la distancia social no implica malestar para nosotros. Depende de la perspectiva que adoptemos y lo que trabajemos para forjar una interacción favorable será un obstáculo insalvable o un desafío en el camino.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez

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