La memoria fotográfica, ¿mito o realidad?

Seguro que alguna vez has oído hablar de personas que son capaces de memorizar en tan solo unos segundos una o varias páginas de un libro. Se dice que tienen memoria fotográfica. Pero, ¿existe realmente? Y lo que es quizás más importante, ¿podemos entrenarla?

La memoria fotográfica, también llamada memoria eidiética o hierática, consiste en la capacidad de codificar información visual o escrita, de forma visual y con un alto nivel de detalle. Quien la tiene, procesa la imagen escaneándola con los ojos detalladamente y, horas después, puede recordarla como si la siguiera teniendo delante. Se estima que, aproximadamente, solo el 1 % de la población posee esta capacidad. Sin embargo, su existencia real no está muy clara.

Hay quienes defienden que esta habilidad solo la poseen determinados niños o niñas, pero una vez crecen, desaparece. Bien por falta de entrenamiento y estimulación, o bien porque en los adultos se tiende a codificar en modalidad verbal y visual (que no fotográfica). Otros, que directamente se trata de un mito, pues los testimonios siempre proceden de los que poseen la habilidad directamente en lugar de pruebas cognitivas y evaluaciones objetivas.

¿En qué consiste?

Se le llama memoria fotográfica porque el material a memorizar se captura como si se tratara de una imagen. Es decir, la persona que tiene una alta memoria eidética recuerda todo lo que aparecía en la imagen o la página de un libro, tal cual estaba situado.

También se podía aplicar a estímulos auditivos. En este caso, la melodía o sonidos se codificarían en la memoria como una imagen. Lo extraordinario de este tipo de memoria es que el nivel de detalle es asombroso. Por ejemplo, recordando signos de puntuación de una página entera.

Aunque ha despertado el interés de los científicos, aún no se ha logrado a determinar realmente su existencia o a esclarecer por qué se produce. De hecho, parece ser que pocas personas la disfrutan, estando más presente en niños, aunque la irían perdiendo con los años.

Aun así, no hay que confundir los términos memoria visual y memoria eidiética. La primera es la capacidad de memorizar mediante estímulos visuales y la última hace especial hincapié en el nivel de detalle que se es capaz de retener.

Con este contexto, son muchas las dudas acerca de su real existencia. Las escasas evidencias que hay al respecto abogan más por una combinación de varias habilidades.

Así, la capacidad para tener con exactitud un material vendría dada por una buena memoria visual, una extraordinaria capacidad, la familiaridad con el material, el esfuerzo e, incluso, estrategias mnemotécnicas. De hecho, la mayoría de personas que la poseen indican que la han tenido toda la vida y la han perfeccionado mediante la práctica.



El método Loci

Quien posee esta habilidad suele destacar públicamente por alguno de sus logros: pintar un mapa de Roma de memoria habiendo disfrutado de unas vistas aéreas en una sola ocasión, recordar cada día de la vida desde la infancia o memorizar cada página de más de 9000 libros. Así, muy pocos de ellos desvelan qué hacen realmente para llegar a ese resultado.

Solo algunas de estas mentes excepcionales han contado sus trucos y muchos de ellos coinciden en el método Loci, también conocido como palacio de los recuerdos. Este método es una técnica útil basada en la memoria espacial. Según los psicólogos expertos en memoria, lo recuerdos más fuertes están asociados a una imagen, un lugar y/o a emociones. Por ello, es más probable recordar algo si somos capaces de recordar en qué lugar pasó, por ejemplo.

El método Loci consiste entonces en imaginar un itinerario que recorre una cantidad de lugares familiares y en los que se encuentran los conceptos como objetos colocados en ese entorno. Es decir, imaginar cada elemento como si de un jarrón, cuadro o planta se tratara.

Así, al ir haciendo el recorrido a la hora de recuperar ese recuerdo, irían apareciendo por sí solos. Este método, utilizado desde el siglo V a.C. ha sido estudiado en prestigiosas universidades y han encontrado que ayuda a mejorar considerablemente la memoria.

Entonces, ¿puedo entrenarla?

Teniendo todo esto en cuenta, sí. La memoria fotográfica se puede entrenar. Se puede hacer uso del método Loci o de otras estrategias más adaptadas a cada persona. Pero lo que los investigadores dicen hasta ahora es que con una buena técnica, aprendizaje y entrenamiento se pueden obtener resultados destacables.

En definitiva, practicar constantemente y el esfuerzo son la clave de muchas habilidades, y la memoria es uno de ellos. No obstante, hay personas que desde bien pequeños ya muestran un mayor rendimiento de ciertas habilidades cognitivas. Pero eso no implica ni que ellos terminen destacando, ni que si no se tiene una base no se puedan alcanzar esos niveles.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez

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