La pérdida de un amigo puede ser tan traumática como la de un familiar

Hasta la fecha no se habían realizado muchas investigaciones sobre el impacto que la muerte de un amigo tiene en una persona. Ahora, un nuevo estudio desmonta la jerarquía del dolor y equipara la pérdida con la de un familiar.

La llamada jerarquía del dolor, una escala utilizada para determinar el daño psicológico que propicia la pérdida de un ser querido, coloca a los miembros de la familia en la parte superior y deriva a la periferia la muerte de los amigos cercanos. Nada más lejos de la realidad, tal y como ha constatado un nuevo estudio publicado en la revista PLOS One. Este apunta a que la salud y el bienestar de las personas que pierden a una importante amistad se ven fuertemente resentidas en los cuatro años posteriores a la pérdida.

Para lograr esta conclusión la investigación analizó las respuestas de una encuesta de hogares australiana con más de 26.000 personas entrevistadas. De las personas que completaron la encuesta, más de 9.500 habían experimentado la muerte de un amigo cercano.

El análisis mostró que la satisfacción con la vida de los afligidos disminuyó considerablemente en comparación con un grupo emparejado no afligido. Puede observarse una brusca disminución en esta satisfacción con la vida del mes tres al nueve y otra caída más pequeña pero considerable en los meses 19 a 21.

En el gráfico a continuación se muestra el impacto en la salud general al comparar el grupo afligido con un grupo emparejado no afligido. Puede ver el seguimiento del grupo afligido claramente inferior al no afligido durante 24 meses, un efecto que continúa durante cuatro años.

El funcionamiento social y la salud mental también son peores después de la muerte de un amigo, como se puede ver en los gráficos finales.

Los hallazgos sugieren que también desde la perspectiva médica y de la saluddebe tomarse más en serio la muerte de un amigo cercano y cambiar la manera en que apoyamos a las personas que sufren tal aflicción. Así, los amigos son considerados parientes psicológicos, por lo que a menudo se les llama “familia escogida”. Su pérdida puede propiciar un estrés psicológico y emocional similar a la muerte de un pariente. En las personas socialmente poco activas, la muerte de un amigo puede empeorar el impacto del duelo.

A medida que su círculo social se reduce, se vuelve menos resistente al dolor porque pierde una fuente clave de apoyo emocional de su red social. Tampoco es cierto el mito social de que al año las sensaciones de tristeza se reduzcan drásticamente. Aunque haya mejoras en la salud y en la vida cotidiana, no se pueden ignorar los efectos a largo plazo en la salud mental y el bienestar, perjudicados por el escaso reconocimiento de lo significativo del duelo.

Fuente | The Conversation

 

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