Volver a amar después de una traición

Volver a amar después de una traición es todo un reto. Hoy hablamos de las complicaciones que pueden aparecer en este momento cuando nos planteamos intentarlo de nuevo.

¿Cómo reconstruir una relación después de sentirnos vulnerados o traicionados? ¿Cómo escribir un nuevo comienzo con la que en realidad no es nuestra nueva pareja? ¿Es posible volver a amar después de una traición?

Intentaremos dar respuesta a estas preguntas y comprender por el camino por qué a algunos se nos puede hacer difícil amar de nuevo tras una deslealtad. Para comenzar hablaremos sobre el significado de volver amar, posteriormente conceptualizaremos la traición.

“Es necesario haber amado, después perder el amor, y luego volver a amar todavía más”.

-Vincent Van Gogh-

Volver a amar, ¿qué significa?

Es complejo definir aquello de volver a amar porque cada uno empleamos un definición particular de amor. Partamos del significado que nos aporta la Real Academia Española sobre esta palabra, amar es ‘tener amor a alguien o algo’ y amor ‘un sentimiento de afecto, inclinación o entrega hacia alguien o algo’.

Volver a amar significaría, entonces, lograr tener de nuevo ese sentimiento. Una tarea complicada cuando se ha vulnerado uno de los pilares de este amor: la confianza o el respeto. Una traición que, en buena medida, nos invita a alejarnos de la persona que nos hirió.

Traición, ¿qué es?

Según la Real Academia de la lengua española, traición, significa ‘falta que se comete quebrantando la fidelidad o la lealtad que se debe guardar o tener’. Ahora bien, la traición también tiene unas connotaciones individuales.

Por otro lado, a veces entramos en conflicto porque nunca hemos hablado del tema en nuestra relación y creemos que el cajón en el que se recogen las acciones que ejemplificarían una traición es compartido. Entonces, podemos sentirnos traicionados porque lo que ha hecho el otro es una traición en el sistema taxonómico de los dos o porque solo lo es en el nuestro.

De una forma o de otra, la traición genera sentimientos, pensamientos y conductas, que pueden resultarnos desagradables. Diversas investigaciones psicológicas han puesto su atención en ello. Por ejemplo, Aquino y sus colaboradores, en su investigación nos muestran cómo la traición llega a desencadenar emociones negativas haciendo que aumente la predisposición a juzgar las emociones negativas ajenas.

Volver a amar después de una traición

Debido al gran agobio que nos puede causar una traición, podemos llegar a pensar que no es posible volver a amar. Pero sí lo es, aunque puede que no sea un camino sencillo. Te mostramos cómo:

Mirar desde otra perspectiva

Recordemos que el amor puede transformarse. Para lograrlo implica, que construyamos uno nuevo, para ello, no necesariamente necesitamos otra persona. Podemos reconstruirlo con la persona que nos traicionó, pero para ello debemos ser conscientes de cuáles son nuestros límites y los del otro, estableciendo un acuerdo que recoja el respeto de los mismos.



Una forma de perspectiva distinta también es mirarnos. ¿Por qué estar centrados en los demás, solamente? Cuando nos volvemos dependientes del otro nos desdibujamos, podemos aprovechar para explorarnos y buscar lo que queremos en realidad. Así, será más sencillo tomar una decisión asertiva, una más saludable.

Emprender nuevos rumbos

Podemos volver a amar, y no centrarnos en quien nos traicionó. Es decir, podemos encontrar una nueva pasión que amemos, otra persona a quien amar, amar la vida. Recordemos que hay distintas formas de amar, y que el sentimiento va más allá de una sola persona.

Entonces, podemos emprender nuevos rumbos, hacia un amor diferente, tanto alejándonos de ese ser al que amábamos o amamos y tras la traición preferimos alejarnos porque no nos resulta nutritivo para nuestras vidas, como explorando nuevos caminos en la relación con ese ser amado.

El perdón

Para volver a amar puede hacer falta perdonar, a quien nos traicionó. Si lo que queremos es seguir con la persona y somos sinceros con nosotros y queremos trabajar por ello, es importante dejar ir la situación perdonando. Puede que no suceda en poco tiempo, pero si sentimos que no vamos a ser capaces de hacerlo y vamos a reprocharle una y otra vez a la otra persona lo que hizo, tal vez no estemos preparados para volver a amar, al no menos de forma saludable.

También, es viable perdonarnos. Puede que caigamos una y otra vez en el mismo tipo de relación tóxica, y tras dar varias oportunidades, sintamos que fallamos. Dejemos fluir nuestras emociones, pero no hagamos protagonistas a las de valencia negativa; más bien intentemos volver a amar, pero de forma saludable, en una en la que el amor también sea hacia nosotros y que implique construir relaciones nutritivas.

Los demás no son culpables de que nos hayan traicionado

A veces, hacemos pagar a quienes no tienen que ver con la traición por la frustración que nos han causado quienes si lo han hecho. Recordemos que cada persona es diferente. Entonces, evitemos juzgar sin razón y trabajemos en nosotros para que los demás no sufran por nuestra falta de asertividad.

Soltar

El amor también tiene límites. Establezcamos cuáles son necesarios para nosotros y cuando sintamos que son vulnerados dejemos ir. Volver a amar implica contar con el espacio y la voluntad para hacerlo, si no nos hemos desapegado de la traición o de quien nos traicionó, será muy complicado darle cabida a una nueva relación.

Walter Riso, psicólogo y escritor, nos aconseja en su libro Los límites del amorpensar en que el amor no lo justifica todo. Por ello, no debemos dejar nuestras necesidades e intereses fundamentales a un lado. Entonces, soltar nos ayuda a respetar esos límites, y a alejarnos de la idea de volver a amar, obligándonos a hacernos daño.

¿Por qué no volver amar de forma saludable? Es decir, sin ir en contra de lo que somos, y respetando nuestros límites, construyendo relaciones sanas. Hacerlo nos proporcionará mayor bienestar.

En suma, volver a amar es posible tras una traición, pero debemos saber qué es lo que queremos y para dónde queremos dirigirnos. Hace falta sumergirnos en nosotros autoconociéndonos, respetar nuestros límites y los del otro, soltar y cambiar de perspectiva. Todo depende de cada relación que establecemos y los pensamientos, sentimientos y conductas asociadas. Seamos asertivos para sumar más peldaños a nuestro bienestar.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez

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